domingo, 26 de enero de 2014

Juntos

De repente y poco a poco, como si de repente y poco a poco fueran posibles juntos, el contacto se hacía. E inmediatamente, como si se rompiera una fina capa que todo lo cubre, mis ojos se pusieron a llorar. Parecía que no era yo el que lloraba, eran mis ojos. Sentía como pesadas lágrimas me caían por la mejilla, pero no me sentía triste. Sentía una tristeza. No se si mía, o inherente a estar vivo, a todas las cosas. Quizás eso sean palabras mayores, pero solo importa ahora, entonces no importaba. Entonces me envolvía en los ojos de ella no existía nada más que sus ojos. Las lágrimas me impedían a veces ver, aunque veía. No existía nada más que sus ojos y entonces sus ojos eran los míos. No sabía si su ojo me miraba o si yo me observaba con el ojo suyo, durante segundos, era agradable y dulce ese no saber de quien era el ojo y quien miraba. Lo que veía era que eramos iguales. Incluso iguales se quedaría corto... eramos un reflejo que se ve a si mismo y no es nadie más que el hecho de verse. AL mismo tiempo de eso, sabía que yo estaba ahi, y me sentía fuerte, presente, caliente, sin peligro, mientras lo escribo no puedo evitar pensar en las similitudes con el vientre de una madre. Entonces respiramos a la vez. Entonces me pareció ver el rostro de un león en su rostro. Entonces empezó la música. Como si estuviera escrito que empezaría entonces. Entonces cerramos los ojos y había acabado. No había sido ni largo, ni corto. Algo es más blando en mi interior ahora. Me alegro mucho de haberlo hecho.

viernes, 17 de diciembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ritmo.

Entre el trabajo y la música, no sé si me va a dar un síncope. O una síncopa.

martes, 16 de noviembre de 2010

En blanco.

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Un espacio en blanco, lo dice todo. Salvo lo que uno quiere esconder cuando dice las cosas.

Y quizás sea lo que uno quiere esconder lo que más dice de alguien cuando habla.

Porque hay que ser muy valiente para llenar un espacio en blanco con todo lo que uno desconoce, dejándose desnudo, pensándose vestido, queriendo esconder lo que salta a la vista. Somos unos magos torpes que por compasión nos seguimos los trucos. Ser distintos o iguales sólo esconde un "¿quien sómos?".

Ser lo que uno sabe no es lo mismo que decir lo que uno es.

En cualquier caso, un espacio en blanco sólo esconde una cosa: todo.


El resto es Amor.

martes, 17 de agosto de 2010

Ala, inmortalizado queda.

























Llego a casa de la pizzería y pienso que a estas horas, aún lucharíamos contra el sueño por disfrutar de unos minutos más juntos, Alfonso todavía le regatearía a Roberto que si le toca Gavilan o Paloma, se queda un rato más. Dr Love, directamente se dormiría cómo un Fakir sobre un sillón invadido por una pesadilla en la que tiene que ir en coche a Murcia a por toneladadas de Músicos.

No voy a olvidar a Pierre partiéndose la caja de risa oyendo las aventuras de los Murci y los Murcias, oyendo a Pablo cómo al rededor de un fuego, en la bien llamada casa de la palmera. "Esto es una señora palmera". Dijo Jarauta hijo nada más entrar. Porque de Jarauta's padres, qué decir. Sólo la piedra con cara de mandril sabe la verdad de todo esto.

Ha sido un verdadero placer, y se que todos entre tanta ida y vuelta, tenemos esta sensación digerida a destiempo de haber vivido algo verdadero. No puedo evitar reirme sólo de recordar a Cárdenas sentado en una silla con los labios fruncidos pensando durante el ensayo "pero, qué carajos pasa, todo suena como el orto" pero diciendo: "Muy bien eh, suena bien".

Los animales de la jungla. Tagore puesto de puntillas susurrando la verdad. Un salvavidas y un piano. Una bella cantante de nombre italiano.

Aunque Pierre toque Georgia (ligéramente) a contratiempo - y a mucha honra - aunque Ivan no asuma que va a ser abuelito - aunque Alfonso casi vaya a la carcel por culpa de una menor sospechosa, en serio lo digo: os llevo en el corazón.

jueves, 5 de agosto de 2010